Aves en movimiento = aves en peligro

“Las actividades humanas son la más grande amenaza para las aves migratorias, y la única solución para sus problemas”.

Fuente: Atlas of Bird Migration.

En los meses que duró la primavera, la mayoría de las aves migratorias que visitan el Caribe insular estuvieron criando en sus sitios de reproducción en Norteamérica. Los ecosistemas del Caribe tienen el bullicio de las nuevas parvadas de pichones de las aves que crían en nuestra región. Ya estamos en septiembre y están arribando a nuestro Caribe las aves migratorias provenientes de Estados Unidos y Canadá. En lo que siguen llegando a nuestros bosques las aves migratorias que compartimos con esos países, es bueno reflexionar sobre algunos de los peligros que afrontan las aves durante sus épicos viajes.
Cada año mueren solo en Estados Unidos, entre 97.6 y 975.6 millones de aves debido al choque con estructuras construidas por el hombre. Y esta es apenas una de las tantas amenazas -y no la más importante- que enfrentan estas aves durante sus travesías. Al choque con estructuras construidas por el hombre se unen la pérdida y fragmentación de hábitats causada sobre todo por la agricultura, la contaminación y el uso de plaguicidas y fertilizantes, la caza y el comercio de mascotas…y la lista sigue, y todo es culpa nuestra.
El tema del choque con estructuras de origen humano ha sido muy poco estudiado en el Caribe, a pesar de que esta región es un importante sitio de concentración de aves migratorias durante sus viajes cíclicos entre el sur y el norte e importante sitio de invernada para muchas especies. Una de estas especies es el Águila Pescadora o Guincho (Pandion haliaetus).
No existe otro lugar en el mundo como el Caribe insular para esta especie. En ningún otro lugar del mundo se concentra esta especie durante la migración como en el Caribe insular. Cuba y La Española son los únicos lugares conocidos en el mundo donde se pueden contar en un solo día varios cientos de individuos de esta especie durante la migración otoñal en los sitios de concentración y paso de su flujo migratorio.
Incluso en lugares tan carentes de grandes estructuras de origen humano como en la localidad de Caleta al sur de Guantánamo; algunos individuos de Guincho mueren electrocutados al posarse o salir a volar en y desde postes del tendido eléctrico, que la especie reconoce como un sitio idóneo para perchar y descansar durante la noche a su paso por esta localidad durante la migración otoñal, fenómeno estudiado en este sitio por investigadores de BIOECO y Flora y Fauna con el apoyo del Corredor Biológico en el Caribe.
El de la foto que acompaña a este escrito (Figura 1), era un ave joven probablemente un macho en su primer año de vida. Apenas había nacido en la primavera del 2019 y ya se aventuraba a su primer viaje transcontinental a través del Caribe con apenas unos meses de edad. Murió electrocutada la mañana del 24 de septiembre del 2019 en el tendido eléctrico de la localidad de Caleta, al continuar su primer viaje al sur, probablemente a algún lugar de la cuenca del Amazonas; que no conocía, pero que su instinto de ave migratoria le aseguraba que estaría allí para proveer durante el otoño e invierno.

Figura 1. Vista dorsal de un Águila Pescadora (Pandion haliaetus) electrocutada en el tendido eléctrico de la localidad de Caleta, costa sur de Guantánamo.

Estudios realizados en Cuba a partir del recobrado de anillos de Águilas Pescadoras anilladas en Estados Unidos y Canadá, apuntan que las aves jóvenes –en su primer año de vida- son las más propensas a morir en Cuba. Entre las causas más importantes de los decesos reportados están la muerte por armas de fuego (47 %), encontradas muertas sin causa aparente de muerte (19 %), sin información (13%), capturadas debido a algún daño (8%), capturadas con la mano (5%), choque con cables y estructuras de origen humano (4%), y enredadas en líneas de pesca, capturadas en trampas y muerte debido a alguna enfermedad todas con un 1% de incidencia entre los 91 individuos de esta especie, que anillados en Estados Unidos y Canadá, fueron recapturados en Cuba entre 1931 y 1998.
Llama la atención que no siendo esta un ave cinegética, sea precisamente la caza con armas de fuego la principal causa de muerte en Cuba de las aves reportadas. Una incipiente educación ambiental y la errónea creencia de que impactan negativamente en la producción de peces de los embalses cubanos pueden ser algunos de los detonantes fundamentales de esta nociva práctica. A lo que se suma la utilización de sus garras como espuelas en peleas de gallos en varias localidades del país (ver Figura 2).

Figura 2. Detalle de las garras de un Águila Pescadora (P. haliaetus) muerta al electrocutarse con el tendido eléctrico de la localidad de Caleta, provincia Guantánamo, Cuba. Las garras de esta especie son utilizadas como espuelas en peleas de gallos en Cuba, razón por la cual la especie es cazada.

Si usted amigo lector se pregunta de dónde procedían estas aves, pues de las provincias de Ontario y Quebec y de los estados de Connecticut, Delaware, Kentucky, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, New Jersey, New York, Carolina del Norte, Virginia y Wisconsin. Y si se pregunta dónde murieron estas aves, pues existen reportes de Guinchos muertos de todas las provincias del país.
Son las especies migratorias las que mejor resumen el concepto de globalización en su sentido más prístino. En sus viajes no solo conectan ecosistemas y continentes, también conectan culturas y personas, seamos conscientes de ello o no. Y mucho más importante, debería también conectar sistemas de conservación. Todos los que trabajamos por un cambio global, en ocasiones olvidamos que el cambio debe partir de uno mismo. Si quiere contribuir a la conservación de ese tesoro que compartimos como país y región con otras latitudes, cuide el medio ambiente, opóngase al comercio ilegal de mascotas y la caza ilegal, asóciese a organizaciones conservacionistas que realizan importantes actividades alegóricas a la conservación de las aves y el medio ambiente en todo el país y muy importante, si usted tiene la suerte de encontrar un ave con un anillo en su pata, repórtelo sin esperar otra recompensa que no sea la satisfacción de un deber cumplido. Así los que hacen y comunican ciencia pueden tomarle mejor el pulso a los problemas que tenemos con el medio ambiente y diseñar mejor las estrategias de conservación de nuestros recursos naturales.
Texto: Freddy Rodríguez Santana

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